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Bienvenido al blog de Julia Jiménez Hens

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hay personas.


Hay personas que llegan a tu vida sin previo aviso, sin indicio, sin permiso y sin planificación. Son personas que trastocan tu existencia, llegan a los lugares más recónditos de tu alma, saludan con ternura cada uno de tus miedos y besan con vehemencia tus temores. Son personas que abaten tus murallas mentales, derriban los muros que gobiernan sobre tus limitaciones y extienden los dominios de tus aptitudes y tus facultades. Son personas capaces de creer en tus competencias con los ojos vendados, expertas en advertir tu energía y entendidas en distinguir tu potencia. Personas que te ven como un don, una virtud, un fin. Una vocación.
Son personas que te viven, te escuchan y te razonan. Personas que te buscan, te disfrutan en un suspiro, te sienten hasta en un sueño. Personas que aprecian la vida desde una sensibilidad que roza la belleza más voraz, la belleza más extrema. La belleza incluso más dolorosa. Personas que saben con certeza que existe más de una entrada al Universo, que no hay nada imposible, que no hay nada impensable. Son amantes de la verdad. Exploradoras de la lógica. Rastreadoras de la razón. Personas que viven por un motivo, un argumento que aparentemente les haga sentir cuerdas. Capaces de encontrar orden dentro del caos, control incluso, al tiempo que se pierden en sí mismas y entran en esporádica y palpitante ebullición.
Son personas que arrollan con su energía, capaces de crear chispa con una sola mirada y provocar incendios sobre el juicio y la razón. Y generan esa sacudida que electrifica, que azota cada nervio del cuerpo con calambres. Personas que con una caricia provocan una ola de energía que recorre el cuerpo y rompe en la médula salpicando la conciencia, sacudiendo la sustancia, y dejándote completamente fuera de lugar, fuera de juego, fuera de ser. Como un tsunami que arrasa. Personas que con un beso son capaces de devolverte la esencia y hacerte sentir extremadamente vivo, exageradamente sensible. Desmesuradamente existente y etéreo.
Comienzo a ser consciente de que mi razón se ha dormido, y mi lógica ha expirado. Ya no existen las explicaciones ni hay lugar para la convicción... ahora sólo puedo sentir y dejarme vivir. Mis neuronas se colapsan y mi cuerpo se bloquea, y me pierdo en una arrolladora sensación que me estremece y ante la que no puedo hacer nada. Ante la que no puedo hacer nada.

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